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Celebra la UNAM un siglo dedicada al humanismo iberoamericano

▲ La Universidad Nacional Autónoma de México mantiene el lema Por mi raza hablará el espíritu, herencia del rector en 1920, José Vasconcelos. En la foto se aprecia una estampa del inicio del ciclo escolar 2018-2019.Foto Carlos Ramos Mamahua

Arturo Sánchez Jiménez

 

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Lunes 30 de diciembre de 2019, p. 25

En 2020 se cumple un centenario de transformaciones en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del surgimiento de su vocación latinoamericana, pues se conmemora un siglo del rectorado de José Vasconcelos, que dotó a la institución de sentido social, de un escudo y un lema que apunta más allá de las fronteras: Por mi raza hablará el espíritu.

Yo no vengo a trabajar por la universidad, sino a pedir a la universidad que trabaje por el pueblo, manifestó en junio de 1920 en su primer discurso como rector, un cargo que en su opinión no era adecuado para él. Os he dicho que yo no sirvo para conceder borlas de doctor, ni para cuidar monumentos, ni para revisar títulos académicos.

En la rectoría, Vasconcelos se asumió como un delegado de la Revolución de 1910. El cargo que ocupo me pone en el deber de hacerme intérprete de las aspiraciones populares; y, en nombre de ese pueblo que me envía, os pido a vosotros, y junto con vosotros a todos los intelectuales de México, que salgáis de vuestras torres de marfil para sellar pacto de alianza con la Revolución, fueron sus primeras palabras para los universitarios.

Propuso lo anterior porque vivió en esa etapa de México y fue parte de una clase media lastimada, según el historiador Javier Garciadiego. Desde la universidad impulsó campañas de alfabetización al término de ese movimiento social, y convenció a los graduados para que lo acompañaran en esas cruzadas, de acuerdo con explicaciones del especialista hechas en ocasión del 60 aniversario luctuoso de Vasconcelos.

Nacido en la ciudad de Oaxaca en 1882, Vasconcelos conoció la UNAM antes de que existiera como tal, pues estudió en las escuelas nacionales Preparatoria y la de Jurisprudencia, donde se recibió de licenciado en derecho en 1906.

Tras militar en el Partido Antirreleccionista, ocupar cargos en distintos gobiernos revolucionarios y pasar un lustro en el exilio, el presidente Adolfo de la Huerta lo nombró titular del Departamento Universitario y Bellas Artes y rector de la universidad.

En su rectorado, que concluyó en octubre de 1921, Vasconcelos marcó el rumbo de la máxima casa de estudios al definir no sólo la misión de los universitarios al servicio del pueblo, sino su lema y escudo, de acuerdo con el trabajo de Fabio Moraga, investigador de la Coordinación de Humanidades de la UNAM.

El espíritu iberoamericano expresado en su obra literaria fue reflejado en la propuesta que hizo al Consejo Universitario, en abril de 1921, de cambiar el escudo que hasta entonces estaba formado por un águila en un nopal, enmarcada por el epígrafe Patria: ciencia, amor, salud y pueblo, y propuso Por mi raza hablará el espíritu.

La frase expresa la realidad de una época en la que las esperanzas de la Revolución estaban vivas, en la que había fe en la patria y el ánimo redentor se extendía en el ambiente. Ese espiritualismo que pro-fesaba Vasconcelos era parte de una corriente intelectual que se plasmó en la educación mexicana por largo tiempo y que se tradujo en las campañas de alfabetización y las misiones culturales, de acuerdo con Moraga.

La raza es abreviación del concepto que refiere el mestizaje en Iberoamérica, idea que posteriormente describió en su ensayo La raza cósmica, de 1925.

El escudo ideado por Vasconcelos, en el que el águila mexicana y el cóndor andino protegen el mapa de América Latina, plasma la unificación de los pueblos latinoamericanos, explicó el académico.

“Imaginé así el escudo universitario con la inscripción ‘Por mi raza hablará el espíritu’, pretendiendo significar que despertábamos de una larga noche de opresión”, explicó alguna vez Vasconcelos, cuyo 60 aniversario luctuoso se conmemoró el pasado 30 de junio. Su convicción era que nuestra raza elaborará una cultura de tendencias nuevas, de esencia espiritual y libérrima.

La UNAM de hoy, según ha planteado Garciadiego, es una universidad abierta, con un gran compromiso social, y esto se debe a Vasconcelos.

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